Se Acabó El Café

Que bueno que me acompañas hoy por acá… Juan Luis Guerra dice que ojalá que llueva café en el campo en una de las canciones más lindas que se ha escrito en la historia. Yo no deseo que se acabe el café… Pero… Aquí va mi historia…

Cafecito
Cafecito

Hace algunos días que ando buscando el tiempo para escribir acerca del café y qué pasó conmigo y mi relación cafetera… Si has visto mi página sobre mí, entonces sabes que amaba el café y en especial los jueves y domingos en la mañanita

¿Por qué amaba el café? Esto para mi es un misterio todavía. Será quizás que abuelo hacía café todas las mañanas, o en temporadas anteriores de mi vida me gustaba hacer el café también… Ahora que lo pienso mejor, creo que es por ese ‘melao de caña’ que sabemos se crea al hacer el café caliente y entonces agarrar esas dos o tres cucharas de azúcar y batirlas con un poquito del café… Ja, me llega el aroma y hasta me sabe a dulce… ¿A tí? Ah, ¿y sabías que en Miami la hora del cafecito en la tarde es a las 3:05 pm?

Pues te cuento que desde hace unos meses ya, como a mediados de este año 2014, dejé de tomar el café por completo. Dejé el café no porque quise dejarlo en principio, sino porque comencé a hacer el ayuno de Daniel y por consiguiente, no podía tomar café. Estuve en el ayuno unos 30 días pero los días más fuertes creo que fueron los primeros 5 días. Luego de terminar el ayuno, me sentía tan bien y sin necesidad de tener que tomar café, que tomé la decisión y le dije no más al café. 

Todavía recuerdo como hoy, ya casi unos 4 meses después, que esos primeros días fueron la desintoxicación de mi cuerpo. No puedo creer que tenía tanto café en mi sistema. ¿Quizás era la azúcar del café que me gustaba demasiado? Hasta le pedía a compañeros de trabajo que fueran a buscar un café y pasaran por mi oficina para poder sentir el aroma del café y que me fuera menos pesado pasar el tiempo.

La realidad es que estaba adicto al café y al azúcar. Esta maquinita que me gustaba mucho era parte de la creadora a mi adicción. Creo que me tomaba unos 5 o 6 cafés a diario… Uno temprano en la mañana, unos 2 o 3 durante el día y quizás el último en la noche en La Carreta, en Sergios, o en la casa de mi novia… Y bueno, ya no es mi novia… Ahora es mi prometida para matrimonio… Pero sin café para mi en la noche…

¿Cuál ha sido el resultado?

De verdad, me siento muy bien y sin los brincos que quizás me daba el café. Igual tengo la energía y siento que no me hace falta el café para correr la milla extra que necesitamos correr a diario. No correr de correr, sino de trabajar sin parar hasta que termine la jornada diaria. Estoy también tomando mucho más té y de muchos sabores diferentes. Mis favoritos al momento: raspberry tea, peach tea, green tea… Ah, pero no caliente, me encantan los té fríos… 

Quizás quieras dejar el café y no te has animado a hacerlo. Te invito a que te decidas si quieres hacerlo y con gusto te acompaño en el camino. Me puedes dejar un comentario aquí o me puedes enviar cualquier pregunta también aquí.

<<¡¡Suénalo!!>>™

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