Nadie tiene permiso…

Oye, ¿quién rayos te dio permiso de hablarme de esa manera? Eso no está bien… ¿Te crees que eres mejor que yo? ¿Cómo me vas a criticar mi música si tú ni haces nada por ella? No juegues con lo mío…

Antes, pensaba así cuando alguien me comentaba algo o se acercaba a mi a decirme de un asunto importante. Me recuerda la canción: Lo mío es mío y nadie me lo quita… Hoy en día, gracias a Dios he cambiado esta actitud. Es bien importante para mi, que cuando yo estoy haciendo algo indebido y no me doy cuenta, que mis compañeros y mis amigos si estén ahí para darse cuenta del problema y poderme ayudar a resolverlo.

Es verdad lo que digo en el título de esta entrada: Nadie tiene permiso… Ese es el punto de la entrada también… Otórgale el permiso a ciertas personas, a ciertos seres humanos que serán capaces de acercarse cuando algo anda mal y decir: oye Jorge, creo que esto no está bien y podemos hacer estas dos cosas para tratar de mejorarlas. ¿Crees que te puedo ayudar en esto?

Bien importante que las personas que se escogen, sean personas que quieren ayudar y que van a traer alternativas y no simplemente marcar lo malo y seguir caminando. La crítica constructiva por favor…

Sabroso, nada más… Es fácil pero bien duro para nuestro ego.

¡Suénalo!

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